Camqgüey fue una de las primeras siete villas fundadas por Diego Velázquez. En 1515, su primer nombre fue Santa María del Puerto del Principe, pero los constantes ataques de piratas y corsarios, obligaron a sus habitantes a retirarse hacia la Punta de Güincho, en las orillas del río Caonao. Allí se instalaron definitivamente en territorio gobernado por el cacique Camagüey, quien le dio su nombre.
Su centro histórico es uno de los más importantes del país, sus calles son testigos de épocas pasadas, casas coloniales con patios interiores donde no faltaban los tinajones, símbolo de la ciudad colonial.
Se distingue también por ser la cuna de ilustres personalidades en el orden de la cultura y la ciencia. Carlos J. Finlay, descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla; Gertrudis Gómez de Avellaneda, uno de los nombres más grandes en las letras contemporáneas del siglo XIX; Nicolás Guillen, el Poeta Nacional; Ignacio Agramonte, héroe de la patria; así como del pintro Fidelio Ponce.
El ritmo de la ciudad se percibe en el andar tranquilo, pero valiente de los camagüeyanos. Muestra de ello, son los viejos cañones, símbolos de las luchas contra piratas, corsarios y contra la conquista española.
La ciudad cuenta con la segunda compañía de ballet más importante en el país, compuesta por jóvenes artistas que han llevado el arte fuera de nuestra fronteras. Así como con una orquesta sinfónica que tiene en su repertorio lo mejor de la música cubana y extranjera.
Curiosidades de la ciudad:
- la calle más estrecha de la ciudad, Funda de Catre.
- Cuenta con la plaza sin salida más pequeña de la Isla. Se dice que allí se le daba su merecido a las personas no gratas.
- Los tinajones camgüeyanos, representantes genuinos de la tradición culinaria por excelencia, en una de las ciudades más antigüas y dignas del país.